2008:  Boedo volvió a existir

01/02/2026

En julio de 2008, El Norte de Castilla publicó un reportaje firmado por Eduardo Plaza bajo un título que, con el paso del tiempo, ha adquirido un valor casi simbólico: «Del abandono a la esperanza».

No era una noticia de grandes cifras ni de proyectos ambiciosos. Era algo mucho más raro en la prensa: la constatación de que un pueblo desaparecido volvía a tener vida.

Un pueblo dado por perdido

El texto partía de una realidad clara y sin rodeos: Boedo de Castrejón llevaba años abandonado. Calles deterioradas, casas en ruina y ausencia total de servicios. No se hablaba de despoblación en abstracto, sino de un lugar concreto que había quedado fuera del tiempo y de las prioridades.

Boedo aparecía descrito como lo que era entonces:
un núcleo sin luz eléctrica, sin actividad económica y sin presencia institucional efectiva.

El hecho que lo cambia todo: volver a vivir

La noticia no hablaba de planes, sino de un hecho tangible:
una familia vallisoletana había comprado dos viviendas, las estaba restaurando y se había empadronado.

Ese detalle —el empadronamiento— es clave. No era una segunda residencia ni un gesto simbólico. Era una decisión de vida que devolvía a Boedo una condición básica: volver a tener vecinos.

La vida regresaba al pueblo, pero lo hacía sin red.

La luz que no llegaba

Uno de los ejes centrales del reportaje era la falta de suministro eléctrico. En 2008, los habitantes de Boedo se abastecían mediante generadores, una solución precaria que dejaba claro que el retorno no estaba acompañado por los servicios mínimos.

El alcalde de entonces, Luis Miguel Pelaz, reconocía públicamente el problema y hablaba de gestiones en marcha para llevar la luz. Sus palabras reflejaban ilusión, pero también distancia temporal:

«Sería una gran ilusión poder llevarles la luz y ver cómo esa población desaparecida vuelve a reflotar».

No se prometía una fecha. Se expresaba un deseo.

Energías alternativas y un modelo adelantado a su tiempo

Resulta especialmente significativo que ya en 2008 el Ayuntamiento planteara placas solares y energías alternativas como vía para abaratar costes y dotar de electricidad a los edificios del municipio.

Visto desde hoy, ese planteamiento no era menor: Boedo aparecía ya como un candidato natural a soluciones energéticas autónomas, aunque estas no llegaran a materializarse entonces.

Cultura, ocio y conexión con el entorno

El reportaje situaba a Boedo dentro de una estrategia municipal más amplia:

  • programación cultural en las pedanías,

  • exposiciones itinerantes,

  • y la creación de un telecentro con acceso a internet en el municipio.

Boedo no era el centro del foco, pero sí formaba parte del relato de un territorio que intentaba mantener vínculos sociales y culturales pese a la pérdida de población.

Incluso se mencionaban proyectos ambientales cercanos, como la futura piscina natural ligada al pantano de Pisón de Castrejón, reforzando la idea de un entorno vivo, aunque frágil.

📌 Lo que hoy sabemos al releer 2008

Con la perspectiva actual, la noticia de 2008 tiene un valor doble:

  1. Certifica documentalmente el retorno de vida a Boedo

  2. Deja constancia escrita de que los problemas esenciales ya estaban identificados hace casi dos décadas

La luz, los servicios, la conexión con la administración… nada de eso es nuevo. Lo nuevo es que Boedo ha seguido existiendo.

🌱 Raíces: Boedo como prueba de resistencia

En Raíces de Boedo, esta noticia no se lee como nostalgia, sino como acta fundacional del Boedo contemporáneo.
Es el momento en el que el pueblo deja de ser solo pasado y vuelve a entrar en el presente.

No con grandes titulares, sino con algo más importante:
personas viviendo allí.

Y desde entonces, Boedo no ha dejado de reclamar —con paciencia, documentos y memoria— lo único que pide cualquier lugar habitado: existir con dignidad.

Aquí puedo leer la noticiahttps://www.elnortedecastilla.es/v/20110527/palencia/junta-aprueba-euros-para-20110527.html

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