De Villagustos a Castrejón de la Peña: recuperando la memoria de los pueblos desaparecidos de Palencia

17/05/2026

La próxima semana visitaré la ermita de la Virgen de Villagustos, vinculada al antiguo pueblo de Villagustos, hoy desaparecido y que perteneció históricamente a Castrillo de Onielo, en pleno Cerrato Palentino. Más allá de su valor religioso o patrimonial, este tipo de lugares permiten comprender cómo era la vida rural de la provincia hace siglos y cómo muchos pequeños núcleos acabaron despoblándose con el paso del tiempo, dejando únicamente restos, recuerdos y memoria en el paisaje.

Villagustos representa precisamente eso: la huella de un antiguo lugar habitado que todavía conserva parte de su identidad a través de su ermita, de la tradición oral y de la memoria transmitida generación tras generación. La documentación histórica, las fotografías antiguas y las iniciativas actuales del municipio —como los huertos de Cantarín, el espacio coworking o la campaña "100+1"— muestran cómo este territorio ha sabido mantener viva su identidad mientras mira al futuro.

Esta realidad también puede encontrarse en otros puntos de la provincia, como Castrejón de la Peña y su antiguo castillo situado en el cerro de La Peñilla. A su alrededor existieron diversos núcleos históricos hoy desaparecidos, como Villosillo, Villasito, Laguna Seca, San Cebrián o Lorio, antiguos pueblos vinculados a la organización medieval de la comarca y que formaban parte de un territorio articulado en torno al castillo.

Desde Boedo se considera que esta línea de recuperación y divulgación del patrimonio rural puede y debe desarrollarse también aquí, poniendo en valor tanto su castillo como la historia de sus despoblados, del mismo modo que otros territorios están comenzando a recuperar y explicar su memoria histórica y paisajística.

Tanto en el Cerrato como en la Montaña Palentina existe un patrimonio muchas veces poco conocido que puede impulsar rutas culturales, senderismo histórico, divulgación patrimonial y un turismo tranquilo ligado a la identidad del territorio.

Porque proteger la memoria de los pueblos desaparecidos también es una manera de proteger el futuro del mundo rural.

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