El Camino Real de la Valdivia: una ruta jacobea histórica que vertebró la Montaña Palentina y su entorno
El Camino Real de la Valdivia es una de las grandes vías históricas de comunicación del norte de la provincia de Palencia y, pese a su importancia, una de las menos conocidas. Un reciente reportaje publicado por Diario de Valderrueda ha vuelto a situar esta ruta en el foco, destacando su valor como itinerario jacobeo alternativo que conecta el Camino Francés con el Camino Lebaniego, a través de la Montaña Palentina.
Según recoge dicho reportaje, el Camino Real permitía al caminante enlazar dos de los principales centros de peregrinación de la Península: la Catedral de Santiago de Compostela y el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, atravesando paisajes de gran valor natural y patrimonial.
Un camino documentado desde el siglo XIII
La existencia del Camino Real de la Valdivia está acreditada al menos desde el año 1230, cuando aparece citado en un apeo del Monasterio de San Zoilo como "la carrera" que comunicaba distintas localidades de la comarca. En el siglo XVI, Fernando Colón lo incluyó en su Cosmografía (1523) dentro de las grandes rutas de la época, describiendo el itinerario que unía Toledo con San Vicente de la Barquera, pasando por Carrión de los Condes, la Valdavia y Cervera de Pisuerga.
La documentación histórica demuestra que el Camino Real fue conocido, usado y representado como tal durante siglos, apareciendo incluso en mapas oficiales del Ejército de comienzos del siglo XX (1919–1922), donde todavía figura expresamente con su nombre.
El recorrido por la Montaña Palentina y la Valdivia
Tal y como explica Diario de Valderrueda, el itinerario parte del Monasterio de Santo Toribio de Liébana, sigue el Camino Lebaniego y se adentra en la provincia de Palencia por el puerto de Piedrasluengas, para internarse después en el valle de la Valdavia.
Tras cruzar la Cordillera Cantábrica, el Camino Real discurre por La Pernía, pasa por San Salvador de Cantamuda y continúa hacia San Cebrián de Mudá y Cervera de Pisuerga, histórico cruce de caminos y núcleo fundamental del recorrido.
Desde Cervera, el trazado avanza hacia Cantoral de la Peña, cruza la cabecera del río Boedo, y continúa hacia Roscales de la Peña, para descender después a Congosto de Valdavia. A partir de ahí, bordea el río Valdavia por su margen izquierdo, siguiendo en gran parte el trazado de una antigua calzada romana, hasta enlazar con el Camino Francés en Carrión de los Condes.
Este recorrido principal está ampliamente documentado en mapas históricos, cartografía militar y estudios recientes, como el trabajo presentado en 2023 por Aitor Ruiz en Buenavista de Valdavia.
¿Qué relación tuvo Boedo de Castrejón con el Camino Real?
El análisis conjunto del reportaje periodístico y de la documentación histórica permite aclarar una cuestión de interés local: el Camino Real de la Valdavia no atravesaba el núcleo de Boedo de Castrejón.
Boedo de Castrejón se sitúa en una ladera elevada, ligeramente apartada del fondo del valle, que era el espacio natural por el que discurría el Camino Real para facilitar el tránsito de personas, mercancías y peregrinos. Por ello, el trazado principal pasaba por Cantoral y Roscales, sin desviarse hacia Boedo.
No obstante, Boedo se encontraba muy próximo al corredor histórico, dentro de la red de caminos locales y ganaderos que conectaban los distintos pueblos del municipio de Castrejón de la Peña con esta vía principal. Esta cercanía explica la relación histórica del valle del Boedo con el Camino Real y su integración en el paisaje cultural que lo rodeaba.

Un patrimonio compartido y complementario
La recuperación del Camino Real de la Valdavia como elemento patrimonial pone en valor no solo a las localidades directamente atravesadas por su trazado, como Cantoral de la Peña o Roscales de la Peña, sino también a los pueblos cercanos que vivieron ligados a él.
Distinguir con rigor entre el eje principal del Camino Real y los caminos secundarios del entorno permite comprender mejor la historia del territorio y evitar atribuciones incorrectas, al tiempo que refuerza una visión más completa y honesta del pasado de la Montaña Palentina y la Valdavia.
El Camino Real de la Valdavia, hoy en gran medida olvidado, fue durante siglos un auténtico eje vertebrador del norte de Palencia, testigo del tránsito, la vida y la memoria de toda una comarca.
Una oportunidad para Castrejón de la Peña y sus pueblos
La recuperación y difusión del Camino Real de la Valdavia supone también una oportunidad clara para el municipio de Castrejón de la Peña y para sus localidades históricamente vinculadas al trazado, como Roscales de la Peña y Cantoral de la Peña.
Dar a conocer este camino olvidado permite:
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Recuperar parte de la historia común del territorio, situando a Roscales y Cantoral en el lugar que les corresponde como núcleos directamente atravesados por una de las grandes rutas históricas del norte de Palencia.
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Reforzar la identidad histórica del municipio, mostrando cómo sus distintos pueblos formaron parte de un sistema de caminos, intercambios y relaciones que vertebraron la comarca durante siglos.
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Poner en valor el patrimonio material e inmaterial asociado al Camino Real —paisaje, toponimia, memoria oral, restos de calzadas y caminos— desde una perspectiva rigurosa y documentada.
Además, esta labor de divulgación abre la puerta a iniciativas culturales, educativas y turísticas de pequeño formato, compatibles con la realidad rural actual, que contribuyan a dar visibilidad al municipio sin necesidad de grandes infraestructuras ni recreaciones artificiales.
La correcta identificación del trazado del Camino Real de la Valdavia y de su entorno inmediato permite así recuperar historia sin inventarla, fortaleciendo el relato colectivo de Castrejón de la Peña y de pueblos como Roscales y Cantoral, que fueron protagonistas reales de este itinerario histórico.