🌿 San Cristóbal regresa a Boedo de Castrejón: una talla para la memoria y la esperanza
En los pueblos donde el silencio parece haberse adueñado de las calles, todavía hay gestos que resuenan con fuerza. En Boedo de Castrejón, una pequeña pedanía del norte de Palencia que se resiste a desaparecer, una nueva llama se enciende: el escultor Herminio Revilla, maestro de la talla en madera y alma viva de la Montaña Palentina, está creando una figura de San Cristóbal, patrón del pueblo y símbolo de protección y fortaleza.
La escultura, tallada con la paciencia del tiempo y la delicadeza de quien entiende que la madera guarda alma, representará a San Cristóbal cruzando las aguas con el Niño sobre sus hombros, imagen poderosa del esfuerzo y la fe que acompañan a los caminantes y transportistas, y también a los pueblos que, como Boedo, luchan por seguir adelante.

🌾 Un gesto nacido del corazón
El proyecto surge de la iniciativa personal de un ciudadano profundamente vinculado a Boedo de Castrejón, que ha querido ofrecer este gesto como homenaje a su historia y como símbolo de renacimiento.
"Esta talla es una semilla de vida —explica—, una forma de devolver fe y camino a un pueblo que se niega a morir. Quiero que Boedo vuelva a tener algo que mirar, algo que cuidar, algo que celebrar".
Durante años, la fiesta de San Cristóbal fue una de las más queridas en Boedo. Se celebraba cada 7 de julio, cuando los vecinos adornaban los vehículos y subían al monte a pedir la protección del santo. Con el paso del tiempo, la despoblación y el abandono fueron apagando aquella tradición.
Pero ahora, con esta talla, la historia vuelve a respirar.

🕊️ El arte como memoria viva
La obra será custodiada temporalmente en el Museo Herminio Revilla de Villabellaco, donde el escultor guarda muchas de sus piezas más queridas, testigos de una vida dedicada a convertir la naturaleza en emoción. Allí permanecerá hasta que Boedo pueda recuperar su iglesia o su propio espacio comunitario, donde la figura será expuesta como símbolo de fe y resistencia.
Cuando esté finalizada, la imagen de San Cristóbal será bendecida en la iglesia parroquial de Santibáñez de la Peña, en una ceremonia que unirá el pasado y el presente del valle. El párroco, Don Omar Castrillo, custodiará la escultura hasta su regreso definitivo a Boedo. Será un acto de encuentro, de memoria y de esperanza compartida.
🌄 Boedo: el pueblo que no se rinde
Este gesto artístico y espiritual se suma a otros pequeños pasos que buscan devolver dignidad a Boedo de Castrejón: la mejora de sus caminos, la recuperación de su nombre en los registros, la petición de una farola solar, la defensa de su historia ante el Procurador del Común… y ahora, una imagen que lo representará más allá del tiempo.
Herminio Revilla, con su inconfundible estilo, no solo tallará una figura religiosa: tallará un símbolo de identidad. Cada golpe de gubia será una oración de madera; cada veta, una historia; cada detalle, una promesa de futuro.
"En cada obra —suele decir Herminio— hay algo de lo que fuimos y algo de lo que queremos seguir siendo".
Boedo de Castrejón no tiene hoy misa, ni plaza llena, ni procesiones. Pero pronto tendrá una imagen que lo represente, un San Cristóbal que, como su gente, carga con el peso de los años, pero sigue avanzando con fuerza.
🌻 Un legado para el mañana
Este proyecto no busca fama ni titulares. Nace del amor por un lugar pequeño, del deseo de devolverle su alma a través del arte. Y es que, a veces, una talla puede ser más que una obra de arte: puede ser el inicio de una nueva historia.
Con el talento de Herminio Revilla y la voluntad de quienes aún creen en la vida rural, Boedo de Castrejón sigue caminando.
Como San Cristóbal, con paso firme, cruzando las aguas del tiempo… llevando sobre sus hombros la esperanza de un pueblo que, aunque pequeño, aún late, aún resiste, aún sueña.